El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer

 

El aumento de la precariedad laboral hace que cada vez haya más personas pluriempleadas, o que invierten más y más tiempo en su hogar a continuar trabajando.

 

En los cargos de responsabilidad media o alta también es común llevarse tareas a casa, que a veces se convierten en una prolongación de la oficina. Para los que no puedan librarse a corto plazo de esta forma de vida que tanto disgustaba a Oscar, algunos consejos para hallar el equilibrio entre la vida laboral y la privada:

 

  • Establecer límites horarios. Aunque por nuestra actividad nos veamos obligados a trabajar en casa, es importante fijar y respetar cuándo empieza el tiempo para el ocio y la familia.

 

  • Separar espacios. Si no disponen de un estudio aparte, los que trabajan en el hogar deben restringir el espacio profesional a un despacho, y no permitir que los «asuntos pendientes» salgan de él para aterrizar en el salón, el comedor o peor aún el dormitorio.

 

  • El hábito hace al monje. Es importante tener un atuendo formal para horas de trabajo y otro más cómodo para el tiempo libre, ya que el cuerpo identifica el cambio de ropa con las fases de obligación y descanso.

 

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Nos vemos en la cima

Roberto Recillas

Simpleness Master