¿Alguna vez has tratado de hacer negocios con alguien que no parece tener gusto por su trabajo o el enfoque adecuado?  Es posible que no quieras volver a trabajar con este tipo de personas, tal vez,  porque les falta confianza e incluso las ganas suficientes de crecer.

 

¿Sabías que puedes ser una de esas personas y que los comentarios a tu alrededor podrían no estar a tu favor?

 

Cuando eres dueño de tu propio negocio, los malos comentarios pueden afectar tus resultados y tu reputación. La solución es fomentar y mantener una fuerte ética de trabajo. La ética solida de trabajo te da energía y a los empleados para hacer frente a sus retos de frente y te mantiene en la cima del juego.

 

Estos son los siete componentes clave de una ética de trabajo sólida.

 

1. Profesionalismo

Ser profesional implica todo, desde la forma de vestir, la presentación en el mundo de los negocios hasta la forma de tratar a los demás. El profesionalismo es una categoría tan amplia, que básicamente abarca todos los demás elementos de una fuerte ética de trabajo.

 

2. Ser respetuoso

Mostrar gracia bajo la presión: No importa el grado de tensión de la fecha límite o la temperatura de los ánimos, permaneces siempre con etiqueta y diplomacia. Ya sea que esté atendiendo a un cliente,  o colaborando con colegas, siempre haces tu mejor esfuerzo para respetar las opiniones de todo el mundo, especialmente en circunstancias difíciles. Esto demuestra que valoras el valor individual de las personas, así como sus contribuciones profesionales.

 

3. Fiabilidad

Puedes ser reconocido por poder confiar en ti. Estar siempre a tiempo, preparado para las reuniones, entregar el trabajo a tiempo y dentro del presupuesto. Esto hace que tu reputación de fiabilidad sea demostrada con el tiempo, lo que verán tus clientes,  colegas y socios y se sentirán cómodos contigo por hacer lo que prometes en tiempo y forma. En un mundo incierto, tus socios, colegas y clientes apreciarán la estabilidad que demuestras.

 

4. Dedicación

Suceda lo que suceda no te detengas hasta que el trabajo está hecho, y hazlo bien. Lo “aceptable” no es lo suficientemente bueno para ti y tu equipo. Tu objetivo debe ser “sobresaliente” en todo lo que haces. Poner un plus para hacer las cosas bien, prestando atención a los detalles y devoción a la perfectibilidad. Tu pasión se nota en la dedicación y los resultados a alcanzar.

 

5. Determinación

No dejes que obstáculos te detengan, recíbelos con estusiasmo junto,con tu equipo, los desafíos como un alpinista que sube más y más alto hasta que se alcanza la cumbre. Sabes que tu trabajo como empresario es resolver los problemas de tus clientes y buscar continuamente respuestas innovadoras. Ve hacia el futuro, no importa lo lejos que tengas que ir.

 

6. Rendir cuentas

Tomas la responsabilidad personal por tus acciones y resultados en cada situación. Evitas dar excusas cuando las cosas no salen según lo planeado. Admite tus errores y úsalos como experiencias de aprendizaje para evitar caer en lo mismo nuevamente. También apoya a los compañeros en lugar de culparlos.

 

7. Humildad

Reconoce las contribuciones de todos y libremente comparte el crédito por sus logros. Muestra gratitud a los colegas que trabajan duro y muestras aprecio a tus clientes leales.  Y, aunque siempre, tomes tu trabajo en serio, manten un sentido del humor sobre tí mismo y las situaciones.

 

 

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Nos vemos en la cima

Roberto Recillas

Simpleness Master