Conozco una teoría simple sobre por qué los empresarios no pueden seguir adelante con sus proyectos: Pasan demasiado tiempo pesando sus opciones.

 

Constantemente marco la importancia de hacer la propia tarea. Estudiar lo que sea que se quiera dominar, esto es esencial para el éxito. Pero ¿En qué momento se debe tomar acción? ¿Cuándo he leído lo suficiente?, ¿He hablado con suficientes expertos? ¿He ido a bastantes ferias? Estas son grandes formas de reunir la información. Pero llega un momento en este proceso que necesitas dar el salto para avanzar.

 

Me dedico a la capacitación y a las asesorías, enseño a la gente acerca de la iniciativa empresarial y personal para ganarse la vida. Algunos de mis alumnos son muy desconfiados. Ponen muchas trabas para dar el paso, tienen en mente un proyecto grande, pero son incapaces de tomar una decisión. Normalmente buscan y encuentran excusas para no avanzar. Mis programas de formación completa en PNL y Coaching es de un año de duración. Algunos pasan un año completo, o más, tratando de arrancar un proyecto. Eso es demasiado tiempo.

 

Me he dado cuenta de que lo que hace a la mayoría de los empresarios de éxito, son también sus fracasos. Estos individuos consideran el más mínimo detalle. Se obsesionan con esto y aquello. Eso es muy bueno, pero para aquellos que no han dado el paso o se detienen en el primer fracaso, solo les digo: “Hay que seguir empujando! No se puede perder de vista el objetivo a la mano “.

 

Trabajar en un proyecto es divertido. Lo entiendo. Pero convertirse en empresario significa aceptar que es posible que falle. En algún momento, tienes que apagar tu cerebro y hacer un movimiento. Es necesario tener el impulso y la voluntad de tu lado. No puedes esperar hasta que tenga el más mínimo detalle funcionando. Es posible que pierdas el mercado si lo haces.

 

Si estás luchando para salir adelante, es posible que solo le des vueltas al asunto. Para conseguir despegar con fuerza, centrarte en hacerlo con solo tres pasos.

  1. Siéntete bien por no tener todas las respuestas, nadie las tiene.
  2. Desglosa tu meta, en metas más pequeñas y actúa.
  3. Comprométete con una fecha límite.

 

Si eres flexible y de mente abierta, tus proyectos estarán bien, trabajando en la dirección correcta antes de que lo pienses.

 

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Nos vemos en la cima

Roberto Recillas

Simpleness Master